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Tuesday, May 4, 2010

REVOLUCION: Una ciudad llamada tú

Cada militante revolucionario lleva en si el mayor de los aportes necesarios: nuestra propia transformación.

Raúl Bracho | Para Kaos en la Red | 4-5-2010 a las 13:10 | 165 lecturas
www.kaosenlared.net/noticia/una-ciudad-llamada-tu
El carro de la revolución avanza en la medida en que se transforma la conciencia.  La fuerza de resistencia al cambio de la sociedad se repite en nuestras conciencias, se tratan de perpetuar las viejas formas de ser que nos fueron inculcadas por la sociedad en que nacimos. El cambio de piel hacia el la mujer y el hombre nuevo es un duro proceso de mutación que solo se consustancia con la entrega a la lucha social, con la participación, con la autoobservación y la crítica hacia nuestras conductas.
Pensar, sentir y actuar en una misma dirección. Pensar, sentir y actuar en la búsqueda de los nuevos valores, en la incorporación del amor al prójimo, de la solidaridad, de la conciencia social comprometida con los cambios que reclama nuestra especie, es la vía indispensable para que nuestro convivir sea cónsono con las fuerzas transformación que estamos realizando. Aquellas enseñanzas del Che Guevara sobre lo imperioso de crear la mujer y el hombre nuevo como paso indispensable para que sea irreversible la revolución hay que asumirla desde el compromiso interior de enseñar con el ejemplo, de exigirnos a diario nuevas conductas que demuestren a todas y a todos que esa mujer u hombre nuevo nace del fondo de nuestro pecho.
De igual manera que se hace difícil la tarea de cambiar la sociedad, es difícil el cambio interior. De nada sirve un revolucionario que habla contra la corrupción si lleva ese germen latente en su interior, de nada sirve un revolucionario cuya entrega esta signada por las ambiciones personales antes que por  su entrega a la marcha conjunta que todos realizamos. Entonces es preciso repetir hasta el cansancio las enseñanzas del Che.
Sería absurdo adentrarnos en las proposiciones expuestas por Ernesto Guevara sin antes pasearnos por los criterios fundamentalmente marxistas (sin obviar los leninistas) que influyeron radicalmente en la formación de su pensamiento, de hecho, que constituyen su punto de partida; de allí que el Che sea considerado tanto por sus conocedores como por él mismo marxista. Sus escritos así lo confirman.
Pero ante esta característica existe un detalle fundamental y es lo que va a darle, a nuestro entender, un toque particular a toda esta visión guevarista, que viene siendo el hecho de que el descubrimiento del marxismo no fue para el Che una simple y llana operación intelectual y bibliográfica, sino también el resultado de una experiencia vivida, a saber, la de la miseria y la opresión de las masas latinoamericanas que conoció a lo largo de sus viajes a través de los campos del continente. De allí que se derive una de las cualidades esenciales de su versión marxista: el carácter antidogmático. Es decir, concebía este aporte teórico como algo que podía y debía desarrollarse en función de la transformación de la realidad per se aclarando que “…si nuevos hechos determinan nuevos conceptos, no se quitará nunca su parte de verdad a aquellos otros que hayan pasado.”
Superando desde nuestra perspectiva el carácter económico (aunque no lo deje a un lado, realizando estudios y propuestas en dicho ámbito) para trascender al plano social y auscultar en él; todo esto movido por el hecho de considerar al hombre como eje central o factor esencial de la revolución. Por ello, el humanismo del Che es, ante todo, un humanismo revolucionario, ya que no se conforma con el sólo hecho de interpretar la naturaleza sino en transformarla.
Cada militante revolucionario lleva en si el mayor de los aportes necesarios: nuestra propia transformación. Ser consecuentes con lo que decimos, desarmar los paradigmas que se nos inculcaron y permitirnos ese gran compromiso con la nueva visión basado en la experiencia cotidiana transformadora, hará brotar la mujer o el hombre nuevo que llevamos dentro, cada vez dejará de ser un nuevo yo que se manifiesta esporádico y será el protagonista estelar de nuestro diario vivir. Esto iluminará todo a nuestro alrededor. Esto nos hará temibles ante el enemigo, que no dejará de atacarnos aterrado, pero nos hará invencibles, pues se habrá resuelto la contradicción que nos atrapa, dejaremos de ser los hombres viejos que invocan al hombre nuevo, la lenta y babosa oruga que se arrugaba sobre si misma habrá roto su piel y abriendo y cerrando sus alas, volara por el cielo en el enjambre de miles de mariposas que anuncian la nueva alborada,  seremos la mujer y el hombre nuevo.

¡Venceremos!

raulhbracho@hotmail.com.

Tuesday, June 10, 2008

Este Próximo 14 de junio: 80 cumpleaños del Che


14 de junio: 80 cumpleaños del Che

Che Guevara: mensaje de aniversario

Frei Betto

El 14 de junio Che Guevara cumpliría ochenta años. Su militancia entre nosotros terminó a los treinta y nueve.

Pero no consiguieron matarlo. Hoy está más vivo que en sus cuatro décadas de existencia real. Además, son raros los revolucionarios que como Mao y el propio Fidel, envejecen. Muchos derramaron temprano su sangre para contribuir al proyecto de un mundo de libertad, justicia y paz: Jesús, con 33 años; Martí, 42; Sandino, 38; Zapata, 39; Farabundo Martí, 38; solo para citar unos pocos ejemplos.

El enemigo se debe arrancar los cabellos al constatar que, hoy, Che se encuentra más presente que en la época en que ellos creían poder asesinar las ideas. Intentaron todo para condenarlo al olvido; cortaron su cuerpo y escondieron sus miembros en diferentes lugares; inventaron sobre él toda suerte de mentiras; prohibieron que su literatura circulase en muchos países. Fénix obstinada, Che revive en fotos, música, espectáculos teatrales, filmes, poemas, novelas, esculturas y textos académicos. Hasta una cerveza bautizaron con su nombre, la Unique Garden, la imagen de su rostro conforme la famosa foto de Korda, ocupa el centro de las salas de las viviendas.

Al constatar que las cadenas no aprisionan los símbolos, ni las balas matan los ejemplos, inventaron falsas biografías para intentar difamarlo. En vano. Hasta en los juegos de fútbol los aficionados levantan pancartas con su rostro. Y vean que no se gasta un centavo en esa propagación de su imagen.

Ella sola tiene importancia por reflejar las ideas que hicieron de él un revolucionario. Nada de eso es fruto del marketing. Son gestos espontáneos de quienes quieren enfatizar que la utopía permanece viva.

Hoy, al resumir el legado del Che y celebrar sus ochenta años nos exige mantener el corazón y los ojos vueltos hacia la preocupante situación de nuestro planeta, donde impera la hegemonía del neoliberalismo. Multitudes, sobre todo jóvenes, son atraídas al individualismo y no al espíritu comunitario; a la competitividad y no a la solidaridad; a la ambición desmedida y no a la lucha en pro de la erradicación de la miseria.

Se habla tanto del fracaso del socialismo en el Este europeo y casi nunca del fracaso inevitable del capitalismo para los dos tercios de la humanidad, de los cuatro billones de personas que viven por debajo de la línea de pobreza.

Nos angustia también la degradación ambiental. Si los líderes mundiales hubiesen oído el alerta de Fidel en la Cumbre del 92 en Río de Janeiro quizás la devastación no hubiese llegado al extremo de provocar frecuentes tsunamis, tornados, tifones y huracanes jamás vistos, sin hablar del calentamiento global, del deshielo de los casquetes polares y la desertificación de los bosques. La devastación de la Amazonía es alarmante.

El barril de petróleo, que cuesta diez dólares en la boca del pozo, ya cuesta más de ciento veinte dólares en el mercado. Es triste constatar que grandes áreas agrícolas para la alimentación son reservadas para la producción de etanol destinado a nutrir los 800 millones de vehículos automotores que circulan en todo el planeta y no a los 824 millones de bocas hambrientas amenazadas por la muerte precoz. Frente a ese mundo en que la especulación financiera suplantó la producción de bienes y servicios, en que la bolsa de valores sirve de termómetro de la supuesta felicidad del hombre, ¿qué hacer?

Bolívar debe estar feliz con la primavera democrática en América del Sur. Después de los ciclos de dictaduras militares y gobiernos neoliberales, ahora el pueblo elige gobiernos que rechazan el ALCA, aprueban el ALBA y refuerzan el MERCOSUR y repudian la invasión de Iraq y el bloqueo a Cuba por parte del gobierno de Estados Unidos.

¿Cuál es la mejor manera de conmemorar los ochenta años del Che? Creo que el mejor regalo sería ver a las nuevas generaciones creyendo y luchando por otro mundo posible, donde la solidaridad sea hábito, no virtud; la práctica de la justicia una exigencia ética; el socialismo el nombre político del amor.

¡Construir un mundo sin degradación ambiental, hambre y desigualdad social!

En vísperas del aniversario 50 de la Revolución cubana, todos debemos encararla cada vez más, no como un hecho del pasado y sí como un proyecto de futuro.

Thursday, May 15, 2008

¿Qué es Revolución?, según Fidel Castro


Por Noel Manzanares Blanco

En el discurso por la celebración del Día Internacional de los Trabajadores, pronunciado el 1ro. de mayo del 2000, el Presidente Fidel Castro se refirió a lo que considero la síntesis de su percepción acerca de la interrogante del presente título, al definir:


“Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado…; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos…; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio…; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y de las ideas…, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo”.

Así, desde el punto de vista teórico, salta a la vista la rigurosa correspondencia de la formulación fidelista con el modo de concebir Marx y Engels el progreso social. Si no, fíjese usted en lo que al respecto escribieron esos dos Grandes Maestros de los pueblos:

“Para nosotros, el comunismo no es un estado que debe implantarse, un ideal al que ha de ajustarse la realidad –plantean ellos en La ideología Alemana--. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula y supera al estado de cosas actual…”.

A no dudar, la coincidencia entre ambas percepciones es tanto más significativa por cuanto ellas encierran la esencialidad del concepto de Revolución: me refiero a la exigencia de cambiar todo lo cambiable, desde la perspectiva de asumir al comunismo como proceso que anula y supera lo negativo en la transformación social.

No obstante, lo más importante en la definición de marras lo hallo en su terrenalidad, en su ajuste al devenir histórico.
Desde mi ángulo de mira, la praxis de la Revolución Cubana corrobora cómo la emancipación de los pueblos es, en primerísimo lugar, obra de sus esfuerzos propios, sin que ello niegue la valía de la solidaridad foránea.

Asimismo, considero que las primeras cuatro décadas y media de la Revolución cubana corrobora cómo la sobrevivencia incluye la insoslayable exigencia de defender a los valores asumidos, sin importar el precio a pagar. He aquí un porqué de nuestra actitud ante “el Norte revuelto y brutal”.

Como si fuera poco lo expresado, opino que también la Revolución cubana corrobora cómo el acompañamiento popular que exhibe se debe en medida nada despreciable al hecho de que jamás ha mentido –valiosísimo principio ético--, lo que no contradice la máxima de José Martí acerca de las cosas que para lograrlas han de andar ocultas.

Además, sostengo que si la Revolución cubana llega hasta aquí con perspectivas de éxitos y más éxitos ello se ha debido, básicamente, a la convicción patriótico-revolucionario-socialista de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar a la verdad y a las ideas.

Empero, quizás lo marcadamente trascendente de cómo percibe el Presidente Fidel Castro a la Revolución se encuentre en la decisión de luchar, luchar y luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, cual reflejo del empeño sostenido por construir la dignidad, la equidad y la felicidad para todas las personas del Universo.

En suma, estoy convencido de que lo fundamental es asumir la Revolución como la posibilidad de edificar un apotegma martiano: “Patria es humanidad”.

Discursos e intervenciones del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Presidente del Consejo de Estado de la República de Cuba
http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/index.html

Friday, March 14, 2008

RECORDANDO A CARLOS MARX


Discurso de Engels ante la tumba de Marx:

El 14 de marzo de 1883, a las tres menos cuarto de la tarde, dejó de pensar el más grande pensador de nuestros días. Apenas le dejamos dos minutos solo, y cuando volvimos, le encontramos dormido suavemente en su sillón, pero para siempre.

Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto, la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o de una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, las concepciones jurídicas, las ideas artísticas o incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse; y no al revés, como hasta entonces se había venido haciendo.

Pero no es esto sólo. Marx descubrió también la ley específica que mueve el actual modo de producción capitalista y la sociedad burguesa creada por él.

El descubrimiento de la plusvalía iluminó de pronto estos problemas, mientras que todas las investigaciones anteriores, tanto las de los economistas burgueses como las de los críticos socialistas, habían vagado en las tinieblas.

Dos descubrimientos como éstos debían bastar para una vida. Quien tenga la suerte de hacer tan sólo un descubrimiento así, ya puede considerarse feliz. Pero no hubo un solo campo que Marx no sometiese a investigación -y estos campos fueron muchos, y no se limitó a tocar de pasada ni uno solo-, incluyendo las matemáticas, en que no hiciese descubrimientos originales.

Tal era el hombre de ciencia. Pero esto no era, ni con mucho, la mitad del hombre. Para Marx, la ciencia era una fuerza histórica motriz, una fuerza revolucionaria. Por puro que fuese el goce que pudiera depararle un nuevo descubrimiento hecho en cualquier ciencia teórica y cuya aplicación práctica tal vez no podía preverse aún en modo alguno, era muy otro el goce que experimentaba cuando se trataba de un descubrimiento que ejercía inmediatamente una influencia revolucionaria en la industria y en el desarrollo histórico en general. Por eso seguía al detalle la marcha de los descubrimientos realizados en el campo de la electricidad, hasta los de Marcel Deprez en los últimos tiempos.

Pues Marx era, ante todo, un revolucionario. Cooperar, de éste o del otro modo, al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones políticas creadas por ella, contribuir a la emancipación del proletariado moderno, a quien él había infundido por primera vez la conciencia de su propia situación y de sus necesidades, la conciencia de las condiciones de su emancipación: tal era la verdadera misión de su vida. La lucha era su elemento. Y luchó con una pasión, una tenacidad y un éxito como pocos. Primera “Gaceta del Rin”, 1842; “Vorwarts” de París, 1844; “Gaceta Alemana de Bruselas”, 1847; “Nueva Gaceta del Rin”, 1848-1849; “New York Tribune”, 1852 a 1861, a todo lo cual hay que añadir un montón de folletos de lucha, y el trabajo en las organizaciones de París, Bruselas y Londres, hasta que, por último, nació, como remate de todo, la gran Asociación Internacional de los Trabajadores, que era, en verdad, una obra de la que su autor podía estar orgulloso, aunque no hubiera creado ninguna otra cosa.

Por eso, Marx era el hombre más odiado y más calumniado de su tiempo. Los gobiernos, lo mismo los absolutistas que los republicanos, le expulsaban. Los burgueses, lo mismo los conservadores que los ultra-demócratas, competían a lanzar difamaciones contra él. Marx apartaba todo esto a un lado como si fueran telas de araña, no hacía caso de ello; sólo contestaba cuando la necesidad imperiosa lo exigía. Y ha muerto venerado, querido, llorado por millones de obreros de la causa revolucionaria, como él, diseminados por toda Europa y América, desde las minas de Siberia hasta California. Y puedo atreverme a decir que si pudo tener muchos adversarios, apenas tuvo un solo enemigo personal.

Su nombre vivirá a través de los siglos, y con él su obra