Monday, March 8, 2010

EL SALVADOR: El Silencio de las Ovejas

Hay silencios por el miedo
Hay silencios por comodidad
Hay silencios de cobardes
Hay silencios voluntarios, cómplices
Hay silencios para guardar secretos
Hay hasta aquel silencio que se dice "virtuoso"
Y hay quienes dicen que el silencio más elocuente es el más discutido...sino habría que preguntarle a los enmudecidos, talvez podrían decir algo!


Quizas la peor de las desgracias del ser humano es la negación de sí mismo, la vergüenza de haber sido y dejar de ser, si es que alguna vez algo se fue y si la vergüenza se conoce.

Porque, pensándolo bien, no es lo mismo ponerse y despues quitarse un disfraz prestado o alquilado, sólo para gustar, para ganar aplausos y poder llegar donde se quizo llegar, que colgar el que siempre se anduvo puesto, ponerse otro y despues, al verse al espejo, asustarse  y preguntarle a la persona que se tiene enfrente si  a uno lo reconoce; darle la espalda y retirarse con esa pregunta íntima, quemante : "la panza es primero?" (con el perdón de Rius, por prestarle su frase).

Como sabemos, a nueve meses de gobierno, casualmente el tiempo justo de la gestación y parto humanos, hay criaturas que todavía no sueltan y probablemente nunca soltarán el grito, y menos las voces; todo esto con el agravante de actuar deliberadamente.

Hay mascaradas que duran mucho; hay otras tan efímeras que sólo duran el tiempo justo del engaño de una campaña de promesas falsas y demagógicas. "No te vi, y si te vi no me acuerdo".

El silencio

El silencio, ligado a una posición de principios, cuando se tienen, por supuesto, no deshonra; al contrario obliga al respeto; incluso el adversario se ve obligado a respetar.

Pero, responder de la manera en que el Ministro de Relaciones Exteriores, Hugo Martínez, lo hiciera al ser preguntado por un periodista de El Faro, sobre si estaría de acuerdo en la derogación de la Ley de Amnistía que dejó en libertad a los responsables de crímenes de guerra y violaciones a los derechos humanos, no es un comportamiento ni decente, ni diplomático, mucho menos politicamente correcto. Es un comportamiento de cobardes o de cómplices.

"Si yo todavía fuera diputado, te respondería, pero ya no lo soy", dijo.

Nada extrañaría que voz desafinada saliera de las bocas de funcionarios añejados en los rancios vinagres del poder de la derecha, dado que estos llegan a sus puestos con el sólo compromiso de defender a los grupos de poder económico. Normal, no se le puede pedir a Caín explicaciones por la muerte de su hermano.

Ver, oir y callar


Habría que preguntarle a este dorado funcionario "del pueblo", que hoy pone carasde buen y pacífico muchacho, en cuál de los siencios antes mencionados se ubica, para evitarnos equivocaciones y poder tratarlo en consecuencia a su rango. Tambien habría que recordarle que la boca, aparte de comer, tambien tiene la función de hablar.

Esos silencios hacen pensar en Macondo y la peste del olvido. Según narra García Márquez, la gente debía anotar y pegar el nombre de los objetos para poder nombrarlos. En los Macondos de sol y lluvias, en aquellos que son vivibles, amables u odiables, la peste del olvido llega con tropiezos sucesivos de la memoria. La retentiva se va desgastando en razones falsas, en acumular datos inútiles y en inventarse disculpas para evadir la crudeza de la temporada. La peste del olvido llega con el escamoteo de las culpas y el acoquinamiento del ánimo popular.

El silencio ya se sobreevaluó?

Cuál es el principio que aquí se aplica?

Sin duda alguna que a más elevado puesto, que a lo mejor fue lo que siempre se buscó, más silencio, más docilidad y más pérdida de la voz.

Un viejo refrán popular dice que "en boca cerrada no entran moscas". Aunque una viejecita muy sabia, a fuerza de experiencias, decía que "si la boca estaba cerrada, las moscas podrían entrar por otro lado". Esta dama, por razones de decencia, nunca quiso revelar el lado por el que podrían entrar.

A estos buenos y pacíficos muchachos, hay que recordarles que un crimen no es un crimen porque vaya en contra de la voluntad popular. Un crimen es un crimen porque viola la ley natural y la ley de los hombres, y tambien porque rompe todas las formas de conviviencia humana.

La ley de derogación de tan ignominiosa ley, no está fundamentada en intereses políticos partidaristas, sino en razones de derecho internacional, por un lado, e inspirados en sentimientos altamente humanitarios, por el otro. No les asiste, en ningún caso, el derecho ni la obligación de guardar ese silencio sospechoso.

En todo caso, las voces y el valor que a algunos funcionarios les falta, al pueblo le sobra.Y si un día quieren recuperar esas virtudes, sólo tiene que pedirle a Juan Pueblo que les proporcione unas pocas lecciones. Él ya aprendió a hablar en la tierra del Silencio de las Ovejas.

FIDEL: Los peligros que nos amenazan

8 Marzo 2010
No se trata de una cuestión ideológica relacionada con la esperanza irremediable de que un mundo mejor es y debe ser posible.



Es conocido que el homo sapiens existe desde hace aproximadamente 200 mil años, lo que equivale a un minúsculo espacio del tiempo transcurrido desde que surgieron las primeras formas de vida elementales en nuestro planeta hace alrededor de tres mil millones de años.

Las respuestas ante los insondables misterios de la vida y la naturaleza han sido fundamentalmente de carácter religioso. Carecería de sentido pretender que fuese de otra forma, y tengo la convicción de que nunca dejará de ser así. Mientras más profundiza la ciencia en la explicación del universo, el espacio, el tiempo, la materia y la energía, las infinitas galaxias y las teorías sobre el origen de las constelaciones y estrellas, los átomos y fracciones de los mismos que dieron origen a la vida y la brevedad de la misma, y los millones y millones de combinaciones por segundo que rigen su existencia, más preguntas se hará el hombre en busca de explicaciones que serán cada vez más complejas y difíciles.

Mientras más se enfrascan los seres humanos en buscar respuestas a tan profundas y complejas tareas que se relacionan con la inteligencia, más valdrán la pena los esfuerzos por sacarlos de su colosal ignorancia sobre las posibilidades reales de lo que nuestra especie inteligente ha creado y es capaz de crear. Vivir e ignorarlo es la negación total de nuestra condición humana.

Algo, sin embargo, es absolutamente cierto, muy pocos se imaginan cuán cerca puede estar la desaparición de nuestra especie. Hace casi 20 años, en una Cumbre Mundial sobre el Medio Ambiente en Río de Janeiro, abordé ese peligro ante un público selecto de Jefes de Estado y de Gobierno que escuchó con respeto e interés, aunque nada preocupado por el riesgo que veía a distancia de siglos, tal vez milenios. Para ellos, con seguridad, la tecnología y la ciencia, más un sentido elemental de responsabilidad política, serían capaces de enfrentarlo. Con una gran foto de personajes importantes, los más poderosos e influyentes entre ellos, concluyó feliz aquella importante Cumbre. No había peligro alguno.

Del cambio climático apenas se hablaba. George Bush, padre, y otros relumbrantes líderes de la Alianza Atlántica, disfrutaban la victoria sobre el campo socialista europeo. La Unión Soviética fue desintegrada y arruinada. Un inmenso caudal del dinero ruso pasó a los bancos occidentales, su economía se desintegró, y su escudo defensivo frente a las bases militares de la OTAN, había sido desmantelado.

A la antigua superpotencia que aportó la vida de más de 25 millones de sus hijos en la segunda guerra mundial, le quedó solo la capacidad de respuesta estratégica del poder nuclear, que se había visto obligada a crear después que Estados Unidos desarrolló en secreto el arma atómica lanzada sobre dos ciudades japonesas, cuando el adversario vencido por el avance incontenible de las fuerzas aliadas no estaba ya en condiciones de combatir.

Se inició así la Guerra Fría y la fabricación de miles de armas termonucleares, cada vez más destructivas y precisas, capaces de aniquilar varias veces la población del planeta. El enfrentamiento nuclear sin embargo continuó, las armas se hicieron cada vez más precisas y destructivas. Rusia no se resigna al mundo unipolar que pretende imponer Washington. Otras naciones como China, India y Brasil emergen con inusitada fuerza económica.

Por primera vez, la especie humana, en un mundo globalizado y repleto de contradicciones, ha creado la capacidad de destruirse a sí misma. A ello se añaden armas de crueldad sin precedentes, como las bacteriológicas y químicas, las de napalm y fósforo vivo, que son usadas contra la población civil y disfrutan de total impunidad, las electromagnéticas y otras formas de exterminio. Ningún rincón en las profundidades de la tierra o de los mares quedaría fuera del alcance de los actuales medios de guerra.

Se conoce que por estas vías han sido creados decenas de miles de artefactos nucleares, incluso de carácter portátil.

El mayor peligro deriva de la decisión de líderes con tales facultades en la toma de decisión, que el error y la locura, tan frecuentes en la naturaleza humana, pueden conducir a increíbles catástrofes.

Han transcurrido casi 65 años desde que estallaron los dos primeros artefactos nucleares, por la decisión de un sujeto mediocre que tras la muerte de Roosevelt quedó al mando de la poderosa y rica potencia norteamericana. Hoy son ocho los países que, en su mayoría por el apoyo de Estados Unidos, disponen de esas armas, y varios más disfrutan de la tecnología y los recursos para fabricarlas en un mínimo de tiempo. Grupos terroristas, enajenados por el odio, podrían ser capaces de acudir a ellas, del mismo modo que gobiernos terroristas e irresponsables no vacilarían en usarlas dada su conducta genocida e incontrolable.

La industria militar es la más próspera de todas y Estados Unidos el mayor exportador de armas.

Si de todos los riesgos mencionados se libera nuestra especie, existe uno todavía mayor, o al menos más ineludible: el cambio climático.

La humanidad cuenta hoy con siete mil millones de habitantes, y pronto, en un plazo de 40 años, alcanzará nueve mil millones, una cifra nueve veces mayor que hace apenas 200 años. En tiempos de la antigua Grecia, me atrevo a suponer que éramos alrededor de 40 veces menos en todo el planeta.

Lo asombroso de nuestra época es la contradicción entre la ideología burguesa imperialista y la supervivencia de la especie. No se trata ya de que exista la justicia entre los seres humanos, hoy más que posible e irrenunciable; sino del derecho y las posibilidades de supervivencia de los mismos.

Cuando el horizonte de los conocimientos se amplía hasta límites jamás concebidos, más se acerca el abismo adonde la humanidad es conducida. Todos los sufrimientos conocidos hasta hoy son apenas sombra de lo que la humanidad pueda tener por delante.

Tres hechos ocurrieron en solo 71 días, que la humanidad no puede pasar por alto.

El 18 de diciembre de 2009, la comunidad internacional sufrió el mayor descalabro de la historia, en su intento de buscar solución al más grave problema que amenaza el mundo en este instante: la necesidad de poner fin con toda urgencia a los gases de efecto invernadero que están provocando el más grave problema enfrentado hasta hoy por la humanidad. Todas las esperanzas habían sido puestas en la Cumbre de Copenhague después de años de preparación con posterioridad al Protocolo de Kyoto, que el Gobierno de Estados Unidos -el más grande contaminador del mundo- se había dado el lujo de ignorar. El resto de la comunidad mundial, 192 países, esta vez incluyendo a Estados Unidos, se habían comprometido a promover un nuevo acuerdo. Fue tan vergonzoso el intento norteamericano de imponer sus intereses hegemónicos que, violando elementales principios democráticos, intentó establecer condiciones inaceptables para el resto del mundo de forma antidemocrática, en virtud de compromisos bilaterales con un grupo de los países más influyentes de las Naciones Unidas.

A los Estados que integran la organización internacional se les invitó a firmar un documento que constituye una burla, en el que se habla de aportes futuros meramente teóricos para frenar el cambio climático.

No habían transcurrido todavía tres semanas cuando, al atardecer del 12 de enero, Haití, el país más pobre del hemisferio y el primero en poner fin al odioso sistema de la esclavitud, sufrió la mayor catástrofe natural en la historia conocida de esta parte del mundo: un terremoto de 7,3 grados en la escala Richter, a solo 10 kilómetros de profundidad y a muy corta distancia de la orilla de sus costas, golpeó la capital del país, en cuyas débiles casas de barro vivían la inmensa mayoría de las personas que resultaron muertas o desaparecidas. Un país montañoso y erosionado de 27 mil kilómetros cuadrados, donde la leña constituye prácticamente la única fuente de combustible doméstica para nueve millones de personas.

Si en algún lugar del planeta una catástrofe natural ha constituido una inmensa tragedia era Haití, símbolo de pobreza y subdesarrollo, donde viven los descendientes trasladados de África por los colonialistas para trabajar como esclavos de los amos blancos.

El hecho conmocionó al mundo en todos los rincones del planeta, estremecido por las imágenes fílmicas divulgadas que rayaban en lo increíble. Los heridos, sangrantes y graves, se movían entre los cadáveres clamando por auxilio. Bajo los escombros yacían los cuerpos de sus seres queridos sin vida. El número de víctimas mortales, según cálculos oficiales, superó las 200 mil personas.

El país ya estaba intervenido por fuerzas de la MINUSTAH, que las Naciones Unidas enviaron para restablecer el orden subvertido por fuerzas mercenarias haitianas que, instigadas por el Gobierno de Bush, se lanzaron contra el Gobierno elegido por el pueblo haitiano. Algunos edificios donde moraban soldados y jefes de las fuerzas de paz también se desplomaron, causando dolorosas víctimas.

Los partes oficiales estiman que, aparte de los muertos, alrededor de 400 mil haitianos fueron heridos y varios millones, casi la mitad de la población total, sufrieron afectaciones. Era una verdadera prueba para la comunidad mundial, que después de la bochornosa Cumbre de Dinamarca estaba en el deber de mostrar que los países desarrollados y ricos serían capaces de enfrentar las amenazas del cambio climático a la vida en nuestro planeta. Haití debe constituir un ejemplo de lo que los países ricos deben hacer por las naciones del Tercer Mundo ante el cambio climático.

Se puede creer o no, desafiando los datos, a mi juicio irrebatibles, de los más serios científicos del planeta y la inmensa mayoría de las personas más instruidas y serias del mundo, quienes piensan que al ritmo actual de calentamiento, los gases de efecto invernadero elevarán la temperatura no sólo 1,5 grados, sino hasta 5 grados, y que ya la temperatura media es la más alta en los últimos 600 mil años, mucho antes de que los seres humanos existieran como especie en el planeta.

Es absolutamente impensable que nueve mil millones de seres humanos que habitarán el mundo en el 2050 puedan sobrevivir a semejante catástrofe. Queda la esperanza de que la propia ciencia encuentre solución al problema de la energía que hoy obliga a consumir en 100 años más el resto del combustible gaseoso, líquido y sólido que la naturaleza tardó 400 millones de años en crear. La ciencia tal vez puede encontrar solución a la energía necesaria. La cuestión sería saber cuánto tiempo y a qué costo los seres humanos podrán enfrentar el problema, que no es el único, ya que otros muchos minerales no renovables y graves problemas requieren solución. De una cosa podemos estar seguros, a partir de todos los conceptos hoy conocidos: la estrella más próxima está a cuatro años luz de nuestro Sol, a una velocidad de 300 mil kilómetros por segundo. Una nave espacial tal vez recorra esa distancia en miles de años. El ser humano no tiene otra alternativa que vivir en este planeta.

Parecería innecesario abordar el tema si a solo 54 días del terremoto de Haití, otro increíble sismo de 8,8 grados de la escala Richter, cuyo epicentro estaba a 150 kilómetros de distancia y 47,4 de profundidad al noroeste de la ciudad de Concepción, no ocasionara otra catástrofe humana en Chile. No fue el mayor de la historia en ese hermano país, se dice que otro alcanzó 9 grados, pero esta vez no fue solo un fenómeno de efecto sísmico; mientras en Haití durante horas se esperó un maremoto que no se produjo, en Chile el terremoto fue seguido por un enorme tsunami, que apareció en sus costas entre casi 30 minutos y una hora después, según la distancia y datos que todavía no se conocen con toda precisión y cuyas olas llegaron hasta Japón. De no ser por la experiencia chilena frente a los terremotos, sus construcciones más sólidas y sus mayores recursos, el fenómeno natural habría costado la vida a decenas de miles o tal vez cientos de miles de personas. No por ello dejó de ocasionar alrededor de mil víctimas mortales, según datos oficiales divulgados, miles de heridos y tal vez más de dos millones de personas sufrieron daños materiales. Casi la totalidad de su población de 17 millones 94 mil 275 habitantes, sufrió terriblemente y aún padece las consecuencias del sismo que duró más de dos minutos, sus reiteradas réplicas, y las terribles escenas y sufrimientos que dejó el tsunami a lo largo de sus miles de kilómetros de costa. Nuestra Patria se solidariza plenamente y apoya moralmente el esfuerzo material que la comunidad internacional está en el deber de ofrecerle a Chile. Si algo estuviera en nuestras manos, desde el punto de vista humano, por el hermano pueblo chileno, el pueblo de Cuba no vacilaría en hacerlo.

Pienso que la comunidad internacional está en el deber de informar con objetividad la tragedia sufrida por ambos pueblos. Sería cruel, injusto e irresponsable dejar de educar a los pueblos del mundo sobre los peligros que nos amenazan.

¡Que la verdad prevalezca por encima de la mezquindad y las mentiras con que el imperialismo engaña y confunde a los pueblos!







Fidel Castro Ruz
Marzo 7 de 2010

Wednesday, March 3, 2010

Llega a Chile hospital de campaña cubano (+ Video)


Cuba aportó un hospital de campaña con capacidad quirúrgica a Chile, azotado el sábado pasado por un terremoto de 8,8 grados Richter, que provocó más de 800 víctimas fatales y cientos de heridos.


El hospital, que fue recibido esta noche por la embajadora cubana Ileana Díaz-Arguelles, será emplazado en Rancagua, 90 kilómetros al sur de Santiago, a cargo de una brigada médica, especializada en emergencias, integrada por 27 personas.

Integran la brigada 11 médicos de medicina general integral, terapia intensiva, cirugía, ortopedia, medicina interna y anestesia, así como también enfermeros intensivistas, instrumentistas y circulantes y técnicos de rayos x, farmacia, electromedicina y de banco de sangre.

La brigada forma parte del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias de Cuba “Henry Reeve”.

En un resumen de la asistencia internacional recibida hasta la fecha, el canciller Mariano Fernández mencionó que “Cuba envió un hospital de campaña con capacidad quirúrgica, que es el punto más importante que ha enfatizado el Ministerio de Salud”.

Tras agradecer la ayuda de gobiernos de distintos lugares del mundo y particularmente los latinoamericanos, Fernández precisó que Bolivia envió un avión con 40 toneladas de agua potable y anunció que vienen en camino dos aviones más.

Perú mandó un hospital de campaña con 25 médicos peruanos, que fue destinado a la sureña ciudad de Concepción. Argentina, por su parte, envió tres hospitales de campaña y Uruguay mandó dos plantas potabilizadoras de agua.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), con sede en Santiago, coordina asimismo la colaboración de salud de los organismos de Naciones Unidas.

La República Popular China envió un hospital de campaña, plantas desalinizadoras, carpas de campaña y un millón de dólares.

Australia, según el reporte del ministro, envió hospitales de campaña, equipos electrógenos y un millón de dólares y Canadá envió 150 albergues de campaña con capacidad para 10 personas cada uno.

Rusia mandó 100 albergues de campaña, 10 equipos electrógenos móviles; dos mil frazadas y siete toneladas de conservas de alimentación.

La Unión Europea adelantó unos 4,5 millones de dólares, Japón envió tres millones de dólares y materiales de emergencia e Indonesia depositó un millón de dólares.

Suiza, Francia y España enviaron equipos de rescate y evaluadores de daños sísmicos y equipos de comunicación satelital.

Corea enviará un avión principalmente con equipo médico y alimentos no perecibles.

Asimismo, Estados Unidos entregó 60 teléfonos satelitales y la OEA remitió 20 teléfonos satelitales.

(Con información de Prensa Latina)

Tuesday, March 2, 2010

CUBA: Ejercicio de verdadera democracia

Por Aixa Alfonso Guerra
El pueblo cubano está inmerso en un amplio proceso de elecciones para seleccionar sus delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular.


A diferencia de los candidatos de otros países, y muy en particular de los Estados Unidos de América, en Cuba se proponen en reuniones del barrio y entre vecinos, a aquellos ciudadanos que gozan de prestigio por sus virtudes, méritos y capacidad.

Sin embargo, es EE.UU. el que más critica y trata de desprestigiar el sistema electoral de la Isla y de otros países, y son ellos precisamente los que efectúan procesos electorales con bajos índices de participación popular, fraudes, altos niveles de abstencionismos y de no asistencia a las urnas.

Por ejemplo, en Norteamérica, que se autoproclama "paladín de la democracia", si usted no tiene un patrimonio o patrocinador financiero sólido, dígase con millones de dólares, difícilmente pueda llegar siquiera a nominarse, ya no para Presidente, sino incluso para escaño alguno en el Congreso de ese país.

Si le queda dudas, revise el capital de los miembros de esas estructuras y observará que existe un buen número de millonarios, que lógicamente no pueden pensar, menos legislar para las grandes mayorías de estadounidenses que han perdido sus empleos, viviendas y muchos no tienen ni garantías de seguro médico.

Otro rasgo distintivo de las elecciones cubanas es que no postula el Partido. A pesar de que nuestro sistema socialista tiene al Partido Comunista de Cuba como rector de la sociedad y continuador del pensamiento martiano desde el Partido Revolucionario de 1892, que formuló la unidad y cohesión para alcanzar la independencia del colonialismo español.

A lo largo y ancho de todo el territorio nacional quienes proponen a sus representantes son los vecinos en Asambleas de base en cada circunscripción, esos que conocen el quehacer cotidiano, el espíritu de sacrificio, la moral y ética revolucionaria de sus candidatos. En ningún caso prevalecen ni la posesión de dinero ni las propiedades.

Sin embargo, EE.UU. cree fomentar la mejor imagen de democracia del mundo, pero están muy lejos de esa realidad, niegan la dialéctica, tienen que cambiar, ser más contemporáneos, su pueblo no es tampoco el mismo de los años 40 y 50.

Su ceguera política no les permite comprender por qué en la Cuba de hoy, a pesar de no ser obligatorio el voto, históricamente más del 95 por ciento de los ciudadanos ejercen su derecho al sufragio.

No pueden siquiera entender por qué hay tanta participación popular en el proceso, sin que se le pague a nadie ni se otorguen prebendas para que asistan.

Quizás si vivieran en este país, y sus familias tuviesen el acceso gratuito al servicio de salud, educación, cultura, deporte, garantías de seguro social, empleo digno y otras conquistas sociales, aún en las complejas condiciones económicas del mundo actual y el antihumano bloqueo, de seguro comprenderían por qué, a pesar de las imperfecciones, los asuntos por mejorar y las carencias propias de país subdesarrollado y cercado económicamente, los cubanos y cubanas de esta nación siguen defendiendo su sistema, como el más justo y equitativo que este país haya conocido.

Lamentablemente, además de los grupos de poder imperiales, existen otros mercenarios a su servicio que se hacen eco de las campañas mediáticas, las mentiras y manipulaciones que promueven las transnacionales de la información, instrumentos de las oligarquías en varios países, esas que por encima de todo quieren perpetuar sus intereses egoístas en contra de las grandes mayorías.

Pero, a pesar de las maquinaciones de las marionetas que sirven a la ultraderecha y a la reacción internacional, nuevos aires y prometedores tiempos seguirán su curso en América Latina y el Caribe. Los pueblos no soportan más las desigualdades, el hambre y los flagelos de insalubridad y analfabetismo impuestos por siglos.

La Revolución Cubana, víctima hace más de 50 años de las campañas de descrédito por parte de las administraciones de Washington, no es en la actualidad el único objetivo de ataque del Pentágono y sus aliados. Gobiernos que, a partir de la década de los 90, surgieron como consecuencia de auténticos procesos democráticos y de base popular, como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y otros del hemisferio, con posiciones soberanas e independientes, constituyen también blanco de hostilidad por parte de los oligarcas del continente.

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América -ALBA- mecanismo integrador de postulados y compromisos democráticos, tiene el propósito de llevar a vías de realización el sueño de Bolívar, Martí, Sucre y otros próceres de la región. Por ello es objeto de embestidas sistemáticas por parte del imperio, que como papagayos, repiten cada frase y palabra agresiva propia de Goliat contra David.

Monday, March 1, 2010

Las carencias de Cuba en derechos humanos

por Rocio Trivino el marzo 1, 2010


Koldo Campos Sagaseta
Rebelión
Lamentable la muerte de un preso cubano declarado en huelga de hambre en exigencia de que se le dotara de teléfono y cocina en su celda, y que pone de manifiesto las carencias de Cuba no sólo en políticas penitenciarias sino, también, en materia de derechos humanos.

A diferencia de otras democracias americanas en las que son comunes y constantes los motines, las matanzas en luchas internas, los suicidios de presos, las muertes de detenidos por desatención médica, por desnutrición, por tortura, en Cuba hay que remontarse más de 50 años para encontrar un antecedente al del Orlando Herrera.

Y el subdesarrollo que denota Cuba en materia penitenciaria, igualmente delata su infeliz atraso con respecto a los derechos humanos.

Sigue siendo inconcebible que tras de 50 años de revolución no haya podido el gobierno de ese país tomar nota y ejemplo de las democracias que lo rodean y de algunas otras europeas que lo censuran, para instaurar las políticas humanitarias que se le proponen.

No obstante la férrea represión que se denuncia, Cuba no ha sido capaz de protagonizar en su medio siglo de historia revolucionaria una sola matanza popular que la distinga. Todavía no ha podido emular matanzas como la de Tathelolco, en México, donde el ejército de ese país licenció a un millar de estudiantes, o la de Chiapas, donde fueron sometidos a mórbida obediencia decenas de indígenas. Tampoco ha sabido llevar a efecto civilistas matanzas como las protagonizadas por policías brasileños en la favela carioca de Vigario Geral donde se exterminó a 21 pobladores en 1993 y a 400 garimpeiros en la selva amazónica en 1987. Ni siquiera ha podido desarrollar una discreta matanza de estudiantes como la que ejecutaran soldados estadounidenses en el Canal de Panamá reprimiendo los insensatos reclamos de soberanía para la zona, apenas un ensayo del eficaz bombardeo sobre el barrio Los Chorritos en el que murieron 3 mil panameños cuando, años más tarde, invadieron ese país, o protagonizar matanzas populares como las de Abril del 84 en República Dominicana, con cientos de ciudadanas defunciones a manos del benemérito ejército local en apenas unos días de labor, o los varios "caracazos" y "bogotazos" que recoge la historia americana.

Cincuenta años de revolución y todavía Cuba no ha podido reeditar un "Cerro Maravillas puertorriqueño, o poner en funcionamiento modélicos campos de concentración como el que tienen los estadounidenses en Guantánamo, o en sus otras cárceles clandestinas repartidas por el mundo.

Cuba sigue sin saber implementar como acostumbran en la democrática Colombia su ejército y sus paramilitares, que vienen a ser lo mismo, fosas comunes en las que enterrar a miles de campesinos, y sepultar en cal viva o desaparecer a los disidentes, al estilo de la democracia española.

Tampoco dispone Cuba de la eficacia interrogadora de los estadounidenses puesta de manifiesto en Iraq o Afganistán, además de carecer de modernos métodos interrogatorios como los conocidos por “la bolsa”, la picana, los golpes a discreción, las violaciones, y demás prácticas policiales que, en cualquier caso, los jueces se ocuparán de negar y los medios de comunicación ignorarán, dado que la denuncia de la tortura, como es sabido, sólo responde a una estrategia disidente.

Para corregir tan histórico retraso y siempre pensando en democratizar su sociedad, Cuba debe proceder de inmediato a neutralizar, como en Guatemala, a cuatro monjas y un obispo cada cierto tiempo, o a incendiar alguna que otra embajada que dé asilo a disidentes; a corregir, así sea en plena eucaristía, emulando los ejemplos salvadoreños, a un cardenal y a cinco jesuitas de vez en cuando; a jubilar a los miles de sindicalistas que en Colombia ha convertido ese oficio en la principal causa de muerte entre los trabajadores; a retirar de la circulación a los opositores más recalcitrantes con la discreción y la impunidad, por ejemplo, con que lo hace el actual gobierno hondureño; a disparar contra periodistas con la precisión y el alcance de los marines en todas partes, o a reprimir en la calle con la contundencia debida cualquier popular manifestación, tal y como apreciamos en las irreprochables democracias americanas y europeas.

Cuba debe neutralizar también a pérfidos estudiantes y cómplices profesores como en la democracia peruana y a eliminar a peligrosos comunicadores como estableciera la democracia argentina en las personas de Bonino y Cabezas, el mismo gobierno peruano en los Andes de ese país, el estado mexicano y colombiano a cada rato, o como ocurriera en República Dominicana con Orlando Martínez, Goyito y Narcisazo.

Cuba debe aprender a reventar a opositores al régimen, como hiciera la democrática policía de Pinochet y la propia CIA nos ilustrara con el asesinato de Letelier y de su secretaria estadounidense a un par de cuadras de la mismísima Casa Blanca. Cuba debe aprender a desaparecer no sólo las quejas de los inconformes disidentes sino también los disidentes, considerando las sabias experiencias de las democracias militares de Argentina, Chile y Uruguay y sus operaciones Cóndor, que en el mar nunca van a descubrirse fosas comunes inconvenientes; a seguir neutralizando a algún que otro Colosio opositor, al igual que en México, y a proceder a nutridas matanzas de negros, como en la democracia estadounidense en los años sesenta o, más recientemente, en Los Angeles, luego de los desórdenes ocurridos tras el democrático apaleamiento de un supuesto ciudadano negro.

Y para mejor iniciar estas reformas, Cuba debe proceder a volar por los aires algún que otro avión de pasajeros, tal y como hicieran milicianos anticastristas y agentes de la CIA como Posada Carriles y Orlando Bosch.

Ni siquiera ha sido Cuba capaz, a pesar del tiempo transcurrido, de aprender a cometer errores como el que recientemente reconocía la CIA al mandar derribar un avión cargado de misioneros estadounidenses a los que confundieron con narcotraficantes, o a los tantos y tan sangrientos errores que en sus guerras humanitarias implementan las fuerzas de paz de la OTAN y los Estados Unidos en los países que ocupan.

Y no son éstos los únicos cambios que Cuba debe afrontar.

En materia de educación debe proceder inmediatamente a una masiva campaña de animalización que devuelva al pueblo cubano a la feliz ignorancia en que vivía antes de la llegada de la revolución; debe erradicar de las escuelas costumbres tan obscenas y perniciosas como la del desayuno escolar, sustituyendo la leche y el pan por la inhalación de cemento y gasolina; debe estimular en sus estudiantes conductas civilistas y democráticas como las que se dan en los Estados Unidos, para que sus colegiales de primaria y kinder logren protagonizar matanzas escolares dignas de encomio. Semejante atraso podría contrarrestarse sometiendo a sus estudiantes a permanentes exposiciones de cine y televisión genuinamente "americanas" que sustituyan los caducos y trasnochados principios de la educación cubana por los competitivos y cristianos valores de la estadounidense.


También debe Cuba establecer el masivo cierre de escuelas e institutos para que pueda su infancia deambular desnuda y descalza por las calles del país, recogiendo botellas, prostituyéndose y ejerciendo otras sanas actividades comerciales y mercantiles que le ayuden a comprender las características de la sociedad a la que Cuba tiene la necesidad de parecerse.

Ocasionalmente, como ocurre en otras democracias latinoamericanas a las que Cuba debe abrirse, tal y como pidiera su santidad Pablo VI, debe procederse a una ordenada y meticulosa neutralización de los excedentes infantiles en las calles del país, para lo que la policía cubana debiera asesorarse por expertos mandos policiales de Colombia, Guatemala, El Salvador y Brasil.

En relación a la salud Cuba debe suprimir su ineficaz sistema de hospitales públicos y laboratorios, estableciendo modernos consultorios de curanderos. En los centros médicos que no puedan transformarse todavía, se impondrá el cobro compulsivo, como previa garantía al internamiento del paciente, incluidas las urgencias. Quienes no estén en condiciones de afrontar los pagos siempre podrán ser reenviados democráticamente a la democrática calle. En los centros de maternidad, como ocurre en otras democracias vecinas, cada cama será ocupada por dos y tres parturientas para que puedan compartir tan hermosa experiencia, ayudarse en el conteo de las dilataciones y pujar juntas. La injusta distribución de vástagos será sustituida por la permuta de bebés y los secuestros de recién nacidos, tal y como ocurre en países vecinos.

De manera inmediata Cuba debe igualmente proceder al cierre del Hospital Pediátrico de Tarará, a 20 kilómetros de La Habana, donde el Estado cubano ha venido atendiendo, absolutamente gratis, a 25.000 niños y niñas de Chernobil y otros países del tercer mundo, para poder dedicar ese despilfarro a la inversión en Bolsa. Por la misma razón debe ser cerrada la Universidad Internacional de Medicina, donde miles de estudiantes latinoamericanos sin recursos estudian esa carrera, para dedicar esos bienes y terrenos a la construcción de campos de golf.

En materia de deporte Cuba debe prohibir definitivamente costumbres tan insanas y repugnantes como correr, saltar y otras impudicias semejantes, así como proceder a cerrar estadios y canchas deportivas para inaugurar en su lugar casinos, hipódromos, galleras, canódromos, bancas de apuestas y loterías, caraquitas, rifas diplomáticas y otras lúdicas recreaciones.

En el campo de la cultura Cuba debe cerrar todas las absurdas escuelas de cine, de teatro, de danza y de otras denigrantes actividades para la condición humana, fomentando en su lugar los combos y estimulando otras delicias musicales contemporáneas que ensalcen virtuosos bailes, tan del agrado de los turistas, como "el perrito", "el pollito", "el pingüino", "el maco‑penpén" y el "pónmelo ahí que te lo voy a partir". También deberán promoverse espectáculos como los "wet t-shirt" y toda clase de desnudos, por supuesto, artísticos.

En el área de la vivienda Cuba debe esmerarse en la construcción de modernos condominios al estilo de las democracias próximas y que, en su honor, se llamarán La Ciénaga, El Hoyo de Chulín, Vietnam, Camboya, La Puya, Los Cartones y La Cucaracha, todos dotados de sus correspondientes aguas negras y aromáticas pestilencias.

En relación al trabajo Cuba debe diversificar sus políticas de empleo para mejor encarar la presente crisis con nuevos oficios y profesiones como: limpiavidrios, buceadores, chiriperos, billeteros, botelleros, vendeperros, quinieleros y otros oficios semejantes.

De igual forma, los anacrónicos monumentos al Ché, Máximo Gómez o Martí, deben ser sustituidos por monumentales faros en homenaje al noble corsario Drake, y estatuas a empresarios como Capone o a santidades como Escrivá de Balaguer.

Lástima que Cuba, no obstante el clamor de los medios de comunicación del mundo libre porque se convierta en otra democracia como las descritas, se empeña en seguir siendo diferente.


http://www.rebelion.org/noticia.php?id=101367

VENEZUELA: Lloviznando Cantos - Un 27 de Febrero de 1989