Sunday, October 12, 2008

Reflexiones del compañero Fidel: LA LEY DE LA SELVA

2008-10-11
El comercio dentro de la sociedad y entre los países es el intercambio de bienes y servicios que producen los seres humanos. Los dueños de los medios de producción se apropian de las ganancias. Ellos dirigen, como clase, el estado capitalista y se ufanan de ser los impulsores del desarrollo y el bienestar social a través del mercado, al cual se rinde culto como dios infalible.

Dentro de cada país es la competencia entre los más fuertes y los más débiles, los de más vigor físico, los que se alimentan mejor, los que aprendieron a leer y escribir, los que fueron a las escuelas, los que acumulan más experiencia, más relaciones sociales, más recursos, y los que carecen de esas ventajas dentro de la sociedad.

Entre países, los que tienen mejor clima, más tierra cultivable, más agua, más recursos naturales en el espacio en que les tocó vivir cuando no existen más territorios que conquistar, los que dominan las tecnologías, los que poseen más desarrollo y manejan infinitos recursos mediáticos, y los que, por el contrario, no disfrutan ninguna de estas prerrogativas. Son las diferencias a veces abismales entre las que se califican como naciones ricas o pobres.

Es la ley de la selva.

Las diferencias entre las etnias no existen en cuanto se refiere a las facultades mentales del ser humano. Es algo más que probado científicamente. La sociedad actual no fue la forma natural en que evolucionó la vida humana; ha sido una creación del hombre ya mentalmente desarrollado, sin la cual no se puede concebir su propia existencia. Lo que se plantea es, por tanto, si el ser humano podrá sobrevivir al privilegio de poseer una inteligencia creadora.

El sistema capitalista desarrollado, cuyo máximo exponente es el país de naturaleza privilegiada adonde el hombre blanco europeo llevó sus ideas, sus sueños y sus ambiciones, se encuentra hoy en plena crisis. No es la habitual cada cierto número de años, ni siquiera la traumática de los años treinta, sino la peor de todas desde que el mundo siguió ese modelo de crecimiento y desarrollo.

La actual crisis del sistema capitalista desarrollado se produce cuando el imperio está próximo a cambiar de jefatura en las elecciones que tendrán lugar dentro de veinticinco días; era lo único que faltaba por ver.

Los candidatos de los dos partidos que deciden en esas elecciones, tratan de persuadir a los desconcertados votantes ―muchos de los cuales no se han preocupado nunca por votar― de que ellos, como aspirantes a la Presidencia, son capaces de garantizar el bienestar y el consumismo de lo que califican como un pueblo de capas medias, sin el menor propósito de verdaderos cambios en lo que consideran el más perfecto sistema económico que ha conocido el mundo; un mundo que, por supuesto, en la mentalidad de cada uno de ellos, es menos importante que la felicidad de trescientos y tantos millones de habitantes de una población que no llega al cinco por ciento de los habitantes del planeta. La suerte del otro noventa y cinco por ciento de los seres humanos, la guerra y la paz, la atmósfera respirable o no, dependerá en gran parte de las decisiones del jefe institucional del imperio, si es que ese cargo constitucional tiene o no poder real en la época de las armas nucleares y los escudos espaciales manejados por computadoras en circunstancias tales que los segundos son decisivos y los principios éticos tienen cada vez menos vigencia. No puede, sin embargo, ignorarse el papel más o menos nefasto que corresponde a un presidente de ese país.

En Estados Unidos existe un profundo racismo, y la mente de millones de blancos no se reconcilia con la idea de que una persona negra con la esposa y los niños ocupen la Casa Blanca, que se llama así: Blanca.

De puro milagro el candidato demócrata no ha sufrido la suerte de Martin Luther King, Malcolm X y otros, que albergaron sueños de igualdad y justicia en década recientes. Tiene además el hábito de mirar al adversario con serenidad y reírse de los aprietos dialécticos de un oponente que mira hacia el vacío.

Por otro lado, el candidato republicano, que cultiva su fama de hombre belicoso, fue uno de los peores alumnos de su curso en West Point. No sabía nada de Matemáticas, según confiesa, y es de suponer que mucho menos de las complicadas ciencias económicas. Sin duda, su adversario lo supera en inteligencia y serenidad.

Lo que más abunda en McCain son los años, y su salud no es en lo absoluto segura.

Menciono estos datos para señalar la eventual posibilidad ―si algo ocurriera con la salud del candidato republicano, si lo eligen― de que la señora del rifle e inexperta ex gobernadora de Alaska fuese Presidenta de Estados Unidos. Se observa que no sabe nada de nada.

Meditando sobre la deuda pública actual de Estados Unidos que el presidente Bush descarga sobre las nuevas generaciones en ese país ―diez mil doscientos sesenta y seis millones de millones―, se me ocurrió calcular el tiempo que tardaría un hombre para contar la deuda que aquél prácticamente ha duplicado en ocho años.

Suponiendo ocho horas de trabajo neto diario sin perder un segundo, al ritmo rápido de cien billetes de un dólar por minuto, 300 días de trabajo al año, un hombre tardaría setecientos diez mil millones de años para contar esa suma.

No encontré otra forma gráfica de imaginarme el volumen de esa suma de dinero que se menciona casi diariamente en estos días.

El gobierno de Estados Unidos, para evitar un pánico generalizado, declara que garantizará depósitos de ahorristas que no rebasen los 250 mil dólares; administrará bancos y cifras de dinero que Lenin, con ábacos, no habría imaginado contabilizar.

Podemos preguntarnos ahora qué aporte hará la administración Bush al socialismo. Pero no nos hagamos ilusiones. Cuando el funcionamiento de los bancos se normalice, los imperialistas se las devolverán a las empresas privadas, como hizo algún que otro país en este hemisferio. El pueblo paga siempre las cuentas.

El capitalismo tiende a reproducirse en cualquier sistema social, porque parte del egoísmo y los instintos del hombre.

A la sociedad humana no le queda otra alternativa que superar esa contradicción, porque de otra forma no podría sobrevivir.

En este momento, el mar de dinero que les lanzan a las finanzas mundiales los bancos centrales de los países capitalistas desarrollados está golpeando fuertemente a las bolsas de los países que tratan de superar el subdesarrollo económico y acuden a esas instituciones. Cuba no posee bolsa de valores. Sin duda surgirán formas de financiamiento más racionales, más socialistas.

La crisis actual y las brutales medidas del gobierno de Estados Unidos para salvarse traerán más inflación, más devaluación de las monedas nacionales, más pérdidas dolorosas de los mercados, menores precios para las mercancías de exportación, más intercambio desigual. Pero traerán también a los pueblos más conocimiento de la verdad, más conciencia, más rebeldía y más revoluciones.

Veremos ahora cómo se desarrolla la crisis y qué ocurre en Estados Unidos dentro de veinticinco días.

Fidel Castro Ruz
Octubre 11 de 2008
6 y 15 p.m.

Saturday, October 11, 2008

Reflexiones del compañero Fidel


LA VERDAD EN BATALLA Y EL LIBRO DE MARTÍN BLANDINO (Primera Parte)
Especial para Cubadebate
2008-10-09
Toda la prensa internacional habla del huracán económico que azota al mundo. Muchos lo presentan como un fenómeno nuevo. Para nosotros no es nuevo, estaba previsto. Prefiero abordar hoy otro tema actual de gran interés también para nuestro pueblo.
Cuando escribí la reflexión sobre Kangamba, no conocía el magnífico libro del periodista e investigador cuyos apellidos consigno en el título de esta que ahora publico; había visto únicamente el filme Kangamba, que tan emotivos recuerdos removió en mí. Una y otra vez rememoraba la frase: ¡Los que cayeron en Cangamba no murieron en vano!
Era el mismo propósito que inspiraba mi mensaje, el 12 de agosto de 1983, al Jefe de la Misión Militar cubana en Angola.
Al amanecer, el enemigo se había retirado del campo de batalla, donde el número de sus efectivos ascendía a más de 3 mil hombres armados y asesorados por los racistas sudafricanos, que desde el 2 de agosto venían atacando día y noche las trincheras, ocupadas por alrededor de 600 angolanos de la 32 brigada FAPLA y 84 internacionalistas cubanos, más un refuerzo de 102 hombres enviados desde la región militar de Luena. Luchaban allí sin descanso angolanos y cubanos privados de agua y alimentos, habiendo sufrido 78 bajas mortales y 204 heridos, de ellos 18 muertos y 27 heridos eran cubanos. Al iniciar la retirada, los atacantes perdieron casi todas sus armas y municiones y sufrieron grandes bajas. Las dos mejores brigadas de la UNITA fueron puestas fuera de combate.
El libro de Jorge Martín Blandino se publicó el año 2007, cuando por razones de salud yo no estaba ya en la primera línea. Fue fruto de una larga investigación y de conversaciones con muchos de los que fueron protagonistas de los hechos, así como de la consulta de 34 libros que abordan el tema, algunos de ellos escritos por “oficiales sudafricanos de la época del apartheid” o personas que, engañadas, fueron colaboradoras de la UNITA.
En uno de los más interesantes capítulos se afirma:
“Esa noche, cuando el reloj marca las 14:00 horas en La Habana y las 19:00 en Luanda, se conversa una vez más con la Misión Militar de Cuba en Angola. Concluido el intercambio por vía telefónica, de inmediato se envía el cable que da forma legal a las indicaciones impartidas, las cuales reafirman la decisión tomada anteriormente: evacuar de manera urgente a todos los cubanos de Cangamba; tratar de convencer a los angolanos de que hicieran lo mismo; mantener la exploración en los accesos al poblado y prestar atención a los movimientos de tropas del enemigo en la provincia de Moxico.
“…En Luanda, a las 9:00 horas, se presentan a una reunión con el presidente José Eduardo dos Santos el embajador cubano Puente Ferro y el jefe del Estado Mayor de la Misión Militar cubana en Angola, coronel Amels Escalante. Para sorpresa de los dos cubanos, allí está también el jefe de la Misión Militar soviética, general Konstantín. Inmediatamente después llegan el Ministro de Defensa de Angola y el coronel N’Dalu, jefe del Estado Mayor General de las FAPLA.
“Primero entra al despacho presidencial el embajador, y hace entrega oficial del mensaje enviado a
Dos Santos por el Comandante en Jefe. Posteriormente, pasa el coronel Escalante y explica en detalles la apreciación realizada por la máxima dirección cubana respecto a la situación actual en el plano militar, que fundamenta la decisión de evacuar a los internacionalistas de Cangamba, la propuesta de hacer lo mismo de inmediato con los combatientes de las FAPLA y detener la operación en marcha en la provincia de Moxico.
“El Presidente expresa su acuerdo con Fidel, e indica que hagan pasar al general Konstantín. El jefe de la Misión Militar soviética solicita la palabra y emite una opinión que causa sorpresa y también disgusto entre los cubanos. Plantea que, como política, a lo mejor podría aceptar la idea, pero como militar no está de acuerdo con detener la operación, pues a su juicio están creadas las condiciones para explotar el éxito, por ejemplo, con la introducción en combate de más fuerzas, incluida la brigada de desembarco y asalto que acaba de llegar de Cuba.”
“El coronel Amels Escalante le recuerda las muchas dificultades surgidas con los suministros durante los difíciles días del ataque enemigo a la aldea. El militar soviético apela al reciente arribo de un avión IL‑76, cargado de cohetes C‑5, a lo que el cubano contesta recordándole que antes hubo que traerlos desde Cuba, pues en el momento necesario no se contó con ellos. Ante el cariz que toma la reunión, Dos Santos opta por darla por terminada y postergar la toma de una decisión definitiva.
“Pocas horas después, al mediodía, el general Konstantín se presenta en la jefatura de la Misión Militar cubana. Pide disculpas por la forma en que había expresado sus criterios en la reunión con el Presidente y reconoce que antes de emitir una opinión como esa, debió estudiar profundamente la situación creada.”
La explicación del historiador es clarísima. La embarazosa situación se había creado y era realmente seria por sus implicaciones en cualquier sentido. Todo estaba en riesgo, y se hizo necesaria una fuerte dosis de firmeza y sangre fría por parte del mando cubano.
En el propio libro, tomando distintos momentos del mismo, se va explicando la esencia:
“Coronel N’Dalu:
“No hay unidad de pensamiento y cuando existe ese problema unos tienen una idea y otros… Se da gran importancia a hablar de ‘soberanía’, pero es difícil tener tanto territorio, no tenemos tropas suficientes. No es solamente Cangamba, hay muchas posiciones que en realidad se está allí para decir que estamos, pero estratégicamente no tienen importancia. Podemos esperar para más tarde hacer otras ofensivas. Discutimos entre nosotros en el Estado Mayor, con el Ministro de Defensa, y no hay unidad de criterios. Por eso, en determinado momento algunas decisiones demoran porque hay que convencer a las personas, ya que si una unidad se retira y acontece algo, los otros dicen: ‘Ocurrió por culpa de los que pidieron la retirada’; si se queda y pasa algo: ‛los culpables son los que dijeron que las tropas se mantuvieran’. Realmente nosotros debemos defender las áreas más pobladas, de mayor interés económico y social, y dejar para más tarde los territorios que, estando allí la UNITA o nosotros, la balanza no cambia. Ellos dicen que controlan, pero en realidad no están allí, lo que sí saben que nosotros no estamos tampoco.”
El autor reseña los documentos oficiales del MINFAR:
“El Comandante en Jefe, después de meditar un breve tiempo, indica transmitir al jefe de la Misión Militar cubana los siguientes argumentos. Se pregunta qué sentido tiene ahora permanecer en Cangamba. Ha quedado demostrado que la cifra de helicópteros y aviones de combate y transporte existentes en Angola, al igual que los aseguramientos disponibles para estos, resultan insuficientes para garantizar el apoyo a una operación de gran envergadura a la enorme distancia de las bases aéreas a que se encuentra la pequeña aldea. Más complejo aún resulta, como se ha visto en la práctica, garantizar el avance por tierra de tropas de refuerzo, también ubicadas a cientos de kilómetros que hay que recorrer por caminos intransitables e infestados de enemigos. Si extraordinariamente difícil ha sido desplazar los destacamentos blindados en la temporada de seca, no puede ni soñarse con un movimiento de tal magnitud en la época de lluvias que ya se aproxima.
“Se ha obtenido un gran éxito, y no sería racional aspirar a más en este momento… Medita sobre los días amargos pasados durante el cerco y peligro de aniquilamiento del pequeño grupo de internacionalistas, y alerta sobre la necesidad de ser realistas y no dejarse arrastrar por la euforia que siempre acompaña al triunfo: ‘No podemos dejar que la victoria se convierta en un revés’.
“El jefe de la Misión Militar cubana muestra su acuerdo, y se decide la rápida evacuación de los internacionalistas cubanos destacados en Cangamba. Inmediatamente, el Comandante en Jefe redacta un mensaje personal dirigido al presidente de Angola, José Eduardo dos Santos” (el impugnado por el general Konstantín), “en el que, a partir de los mismos razonamientos compartidos con el general de división Cintra Frías, le plantea la necesidad de que las FAPLA también evacuen las aldeas de Cangamba y Tempué, a la vez, lo perentorio que resulta fortalecer la defensa de Luena, Lucusse y Kuito Bie. Ante la realidad existente, le comunica la decisión de retirar a todos los cubanos de Cangamba en un breve plazo. También le sugiere posponer hasta la próxima temporada seca cualquier acción ofensiva en la región de Moxico, y concentrar por el momento los esfuerzos en la lucha contra el enemigo en el inmenso territorio que separa a la ciudad de Luanda de la línea que defienden las tropas internacionalistas cubanas en el sur del país, zona que la UNITA considera su segundo frente estratégico.
“A la vez, el coronel Amels Escalante comunica al jefe del Estado Mayor General de las FAPLA y al jefe de la Misión Militar soviética en Angola, la decisión del Comandante en Jefe de detener la operación que desarrollan las tropas internacionalistas cubanas, ante las dificultades con el desplazamiento de las columnas, los problemas de aseguramiento, sobre todo para la aviación, y la proximidad de la temporada de lluvias. Poco después el embajador Puente Ferro y el coronel Escalante se reúnen con el Ministro de Defensa para transmitirle la misma información.”
El coronel Amels Escalante tenía esperanza de que el coronel N’Dalu, jefe del Estado Mayor de las FAPLA, comprendiera la necesidad de retirarse de Cangamba.
El general de ejército angolano Kundi Payhama, combatiente angolano de excepcionales méritos, le contó al autor: “Había hermandad, había fraternidad, y todo lo que se hacía aquí, se hacía con un sentido diferente. La amistad, el cariño, el sacrificio, la entrega de los compañeros cubanos al dejar aquí su sudor, su sangre, no tiene precio. Que se diga que somos hermanos de facto y eternamente. No hay nada, nada en este mundo que justifique que algo se meta en medio de la amistad entre Angola y Cuba.”
Prosigue en el Granma del lunes.
Fidel Castro Ruz
Octubre 9 de 2008
5 y 46 p.m.

Friday, October 10, 2008

28 ANIVERSARIO DEL FMLN


ORIGEN DEL FMLN

Durante cuarenta años (1930‑1970) el Partido Comunista de El Salvador, PCS, fue la única organización de izquierda que luchó por los ideales de la democracia, la justicia social y autodeterminación nacional.


La lucha por estos ideales cobró un gran impulso en los años setenta con el nacimiento de las Fuerzas Populares de Liberación "Farabundo Martí" (FPL) en abril de 1970, el Partido de la Revolución Salvadoreña (PRS), más conocido como Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), en marzo de 1972; la Resistencia Nacional (RN), como escisión del PRS, en mayo de 1975, y el Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos, PRTC, constituyó el 25 de enero de 1976.


El multifacético proceso de diferentes formas de lucha armada, político‑electoral, económica y social, desplegadas por separado por cada una de las cinco organizaciones durante la segunda mitad de los setenta, aceleró la maduración de la crisis nacional, la cual, junto con el triunfo de la Revolución Popular Sandinista, el 19 de julio de 1979, y el estallido de la situación revolucionaria tras el golpe de estado del 15 de octubre de 1979 y la posibilidad de resolver el problema del poder, fueron factores objetivos que estimularon la necesidad de la unificación de la izquierda revolucionaria.


Así, el 17 Diciembre de 1979, en la cresta de la crisis nacional, las FPL, la RN y el PCS suscribieron el primer acuerdo de unidad con la constitución de la Coordinadora Político‑Militar, CPM, cuyo primer manifiesto fue dado a conocer el 10 de enero de 1980.


En el mismo se dejaba abierta la posibilidad para que se incorporaran el resto de organizaciones de izquierda y se proclamaba el carácter democrático de la revolución, sus fundamentos históricos, la orientación socialista de la misma y los contenidos programáticos inmediatos.


El 11 de enero de 1980 se constituyó la Coordinadora Revolucionaria de Masas, CRM, integrada por las organizaciones de masas siguientes:


a) Bloque Popular Revolucionario, BPR, de las FPL, nacido el 30 de julio de 1975;


b) el Frente de Acción Popular Unificado, FAPU, de la RN, nacido en septiembre de 1974;


c) las Ligas Populares 28 de Febrero, LP-28 del ERP, nacidas en marzo de 1977, tras las luchas populares en contra del fraude electoral de febrero de ese año;


d) la Unión Democrática Nacionalista, UDN, partido político legal utilizado por el PCS para la lucha política electoral y la creación de la coalición Unión Nacional Opositora, UNO, con los partidos Demócrata Cristiano, PDC, y Movimiento Nacional Revolucionario, MNR, adherido a la socialdemocracia, coalición que ganó las elecciones presidenciales de febrero de 1972 y 1977, victorias electorales arrebatadas con fraudes por la dictadura militar; y


e) la Liga para la Liberación del PRTC nació en abril de 1975 y luego en 1979 se transformó en el Movimiento de Liberación Popular, MLP, quedando así integrada la CRM con todas las organizaciones populares de la izquierda revolucionaria.


Paralelamente, a comienzos de marzo de 1980, se avanzaba en la construcción del Frente Democrático Salvadoreño, FDS, con las siguientes organizaciones: Movimiento independiente de profesionales y técnicos de El Salvador (MIPTES), Movimiento Popular Social Cristiano (MPSC), desprendimiento importante del Partido Demócrata Cristiano, PDC, Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), de la Internacional Socialista; Federaciones Sindicales; pequeños empresarios así como agrupamientos de militares retirados, incluyendo el Coronel Ernesto Claramont quien fuera candidato presidencial de la Unión Nacional Opositora en 1977, así como personalidades políticas y sociales. Como observadores se afiliaron: La Universidad de El Salvador y la Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas ".


Con la confluencia del Frente Democrático Salvadoreño, FDS, que duró 17 días, y la CRM, nació el Frente Democrático Revolucionario, FDR, que hizo su aparición pública el 17 de abril de 1980.


El 22 de mayo de 1980 se constituyó la Dirección Revolucionaria Unificada, DRU, con la participación de las FPL, RN, ERP y PCS, integrada con tres miembros de las Comisiones Políticas de cada uno de esos partidos revolucionarios.


En el manifiesto dado a conocer se dijo: "Habrá en adelante una sola dirección, un solo plan militar y un solo mando, una sola línea política".


El 10 de Octubre de 1980 fue creado el FMLN, integrado originalmente con aquellas cuatro organizaciones y luego, en diciembre de ese año, se incorporó el PRTC.


Esta decisión precedió al lanzamiento de la Ofensiva General del 10 de enero de 1981, con la cual comenzó el despliegue de la Guerra Popular Revolucionaria propiamente tal.


La profundización de la guerra, la intervención creciente del gobierno de los Estados Unidos en la misma y el nuevo ascenso de la lucha social, fueron factores objetivos que presionaron al avance del proceso unitario. En mayo y junio de 1985, la Comandancia General, además de definir los aspectos fundamentales de la estrategia y el programa para el período, de cara al problema del poder, trazó la línea de avanzar gradualmente hacia un partido unificado y asumir como estratégica la alianza FMLN‑ FDR.


La unanimidad dentro del FMLN en todos los aspectos claves de la lucha para el período, permitieron superar obstáculos para el avance del proceso unitario y por supuesto para la lucha.


Desde entonces la unidad fue cada vez más profunda. Las organizaciones miembros dejaron de elaborar líneas y planes propios, y pasaron a ejecutar la líneas y los planes elaborados por la Comandancia General.


Así, con línea general, estrategia y planes comunes, se llegó al desenlace negociado de la guerra, a la ejecución de los acuerdos de paz y ‑hasta cierto punto‑ a las elecciones generales de 1994 y, en una carrera contra los tiempos políticos, el FMLN tuvo que transformar sus estructuras y fuerzas que funcionaron para la guerra, en estructuras y fuerzas para la lucha política y social.


Los enemigos del FMLN habían asegurado que al desarmarse desaparecería, pues, sostenían, que su única fuerza descansaba en las armas.


La derecha se esforzó por que el FMLN mantuviera atados a la mayoría de sus cuadros al cumplimiento de los acuerdos de paz, de manera de neutralizar sus fuerzas para la lucha política electoral de las llamadas elecciones del "siglo" y asegurar así una derrota estratégica del FMLN y de la revolución, lo cual no ocurrió, sino todo lo contrario.


Después del largo proceso de guerra revolucionaria, la tarea de forjar un nuevo partido no fue fácil, hubo que superar el muro del terror levantado por más de sesenta años de represión, las actitudes mañosas de los políticos de derecha que querían impedir la legalización del FMLN como partido político y las dificultades de la organización del partido a nivel nacional.


El trabajo fue enorme, el proceso orgánico multiplicó por varias veces la cantidad de sus miembros y en pocos meses el FMLN se convirtió orgánicamente en el segundo partido político más importante del país.


LUCHA DEL FMLN COMO PARTIDO POLITICO

Luego de superados los obstáculos políticos, el uno de septiembre de 1992 fue firmada la escritura pública de fundación legal del FMLN, contando como testigos de ese acto histórico a Monseñor Arturo Rivera y Damas, Arzobispo de San Salvador y Monseñor Gregorio Rosa Chávez, y fue hasta el 14 de diciembre de ese año, un día antes de finalizado formalmente el cese del enfrentamiento armado, que el Tribunal Supremo Electoral admitió su registro legal y le otorgó al FMLN la personería jurídica.


Así quedaban atrás más de sesenta años de lucha clandestina de los revolucionarios y comenzaba una nueva etapa histórica de luchas dentro del marco de la legalidad y nueva institucionalidad generada por el Acuerdo de Chapultepec.


A partir de entonces el FMLN comenzó una intensa jornada de esfuerzos organizativos y de institucionalización del partido, de realización de convenciones municipales y departamentales hasta culminar en la Primera Convención Ordinaria del 4 de Septiembre de 1993.


Pese a los grandes esfuerzos de la derecha por debilitar profunda y estratégicamente al FMLN, esa primera Convención fue una demostración de la vitalidad política de que gozaba el FMLN.


No obstante las dificultades internas que impidieron definir la estrategia política electoral, en aquella Convención se aprobó la participación del partido en las elecciones generales de marzo de 1994, se autorizó al Consejo Nacional a concertar coaliciones, pactos y entendimientos políticos que fueren necesarios, se ratificó a los candidatos a la Asamblea Legislativa, se aprobó un documento base de plataforma programática y tomó la decisión de apoyar la candidatura presidencial del doctor Rubén Zamora por la Convergencia Democrática y eligió al doctor Francisco Lima como candidato a la vice‑presidencia de la República.


En suma, la primera Convención Nacional preparó políticamente al FMLN para la batalla electoral de marzo‑abril de 1994.


De esas elecciones el FMLN surgió como la segunda fuerza política nacional, con bases electorales y políticas en los 262 municipios del país, resultado completamente inesperado por la derecha.


En esas elecciones el FMLN ganó 15 alcaldías y 21 diputados (de un total de 84), con un total de 287 mil votos, equivalentes al 21.39% de los votos válidos.


Independiente de los resultados de esas elecciones, el ERP y la RN, principalmente, optaron por seguir el camino "socialdemócrata" , abandonar las filas revolucionarias y pasarse al campo de la derecha, supuestamente de "centro", llevarse siete de los 21 diputados y crear el Partido Demócrata, PD.


Esto último solo después de haber intentado, en la Convención Extraordinaria del 28 de Agosto de 1994, apoderarse del control del FMLN y conducirlo por el camino "socialdemócrata" y, como último esfuerzo, tras haber fracasado en aquel intento, hacer desaparecer al partido y llenar el supuesto vacío que el FMLN dejaría creando el mencionado PD.


En septiembre de 1994, tras la Convención Extraordinaria del 28 de agosto de ese año, quedó evidenciado que la multiplicación de estructuras y recursos de cada partido, paralelas a las del FMLN, habían entrado en conflicto con la necesidad de avanzar con eficacia en la lucha política y social y obstruían el proceso de unificación.


Por ello, en su resolución especial de la Segunda Convención Ordinaria del 18 de Diciembre de 1994, resolvió "avanzar con paso firme hacia la unificación del FMLN como un partido democrático, revolucionario y pluralista" y "llamar a los afiliados a trabajar con entusiasmo y seguridad para impulsar la unificación del partido y construir un FMLN más fuerte, más democrático, más ligado al pueblo y sus luchas y, sobre todo, más unido".


Atendiendo esas orientaciones, en junio de 1995, tras varios meses de debates, el Consejo Nacional determinó que el FMLN debía transformarse en un partido de tendencias y, además, en un partido socialista.


Ello significaba trabajar por la gradual disolución, durante 1995, de las estructuras de cada partido y organización integrantes del FMLN y dar paso a estructuras únicas.


Las convenciones municipales y departamentales que se desarrollaron en adelante, hasta culminar en la Tercera Convención Nacional Ordinaria de los días 17 y 18 de diciembre de 1995, se realizaron con esa perspectiva .


Así, por resolución de esta convención, el FMLN dejó de ser un partido de partidos y agrupamientos, y transformarse en un partido de tendencias en transición hacia una nueva fase superior en el proceso de construcción de un solo partido unificado.


La desaparición de las anteriores estructuras paralelas de cada partido le permitió al FMLN preparar la propuesta de estrategia de desarrollo económico y social (abril, 1996), la realización en nuestro país del VI Encuentro del Foro de Sao Pablo ( 26‑28 de julio, 1996), las convenciones municipales y departamentales que culminarían con la IV Convención Nacional Ordinaria, en octubre de 1996, cuyas resoluciones sobre la plataforma electoral y ratificación de candidaturas a la Asamblea Legislativa y Concejos Municipales, dotaron al partido de las herramientas para librar las batallas electorales del 16 de marzo de 1997.


De las elecciones para diputados y alcaldes de marzo de 1997 el FMLN salió fortalecido, obtuvo una importante cuota de poder legislativo y municipal, y por lo mismo con mayores compromisos y responsabilidades ante los desafíos nacionales y los retos internos de democratización y modernización, reforzando su naturaleza revolucionaria, pluralista y socialista.


En la unidad y su profundización ha descansado la fortaleza del FMLN y la convicción de quienes, desde dentro y fuera del país, siguen viendo al partido como la esperanza de los anhelos populares y factor principal de las transformaciones democráticas y revolucionarias que nuestro país necesita.


A partir de julio de 1997 comenzó una intensa jornada de convenciones municipales y departamentales, que culminaron con la realización de la V Convención Nacional Ordinaria, en diciembre de ese año, y de la cual surgieron las nuevas autoridades que guiaron la lucha del partido en las elecciones presidenciales de 1999.


Pero, en lugar de terminar con las tendencias como fase de transición, de esa Convención el partido se estructuró en agrupamientos de corrientes de pensamiento, discrepantes entre si acerca de aspectos fundamentales, como, por ejemplo, el proyecto de la revolución democrática, la estrategia política y programa para las elecciones presidenciales de 1999, lo cual incidió en la victoria electoral, en primera vuelta de los neoliberales: de hecho se configuraron y estructuraron dos agrupamientos, el de la corriente revolucionaria socialista y el de la corriente socialdemócrata, en disputa por el control del partido, formalmente en manos de este último agrupamiento (los así llamados renovadores).


La definición de una estrategia electoral con la cual el FMLN enfrentó las elecciones para diputados y concejos municipales del año 2000, diferenciándose tajantemente de la política neoliberal de ARENA, y de la estrategia aplicada por el equipo de conducción anterior (renovadores) para las elecciones presidenciales de 1999, le permitió al partido superar en diputados al partido de gobierno y obtener triunfo en la mayoría de cabeceras departamentales y principales municipios del área metropolitana y gobernar más de la mitad de la población del país.


Pese a ello, la estructuración en grupos alrededor de "corrientes de pensamiento", con funcionamiento incluso paralelo, se acentúo debilitándose la cohesión interna del partido.


Fue en la Convención de diciembre del año 2000 que se decidió dar pasos en la dirección de fortalecer la unidad del FMLN: separar las funciones electivas de la Convención para que la misma se dedique a definir estrategias y líneas, dejando en manos de la votación secreta y directa de los afiliados del partido la elección de autoridades del partido y candidatos a cargos de elección popular, en aras de avanzar en la democratización interna del partido y, al mismo tiempo, reformar los estatutos confirmando el carácter revolucionario y socialista del partido, así como no reconocer estructuras paralelas de funcionamiento de agrupamientos o corrientes de pensamiento.


El 25 de noviembre del 2001 se realizaron las primeras elecciones de autoridades del partido, nacionales, departamentales y municipales, mediante voto secreto y directo de los afiliados del partido, claramente identificados con los principales agrupamientos, los revolucionarios y los "reformistas" o renovadores.


La victoria surgida de la votación fue contundente a favor de la corriente revolucionaria socialista, y derrotada y fracasada en sus propósitos los renovadores.


Los nuevos organismos de dirección, derivados de los resultados de las elecciones internas, le imprimieron el carácter revolucionario al estilo de conducción y a la lucha política y social del partido, debilitada principalmente por los conflictos internos.


En el FMLN dio comienzo a un proceso de unificación y cohesión alrededor de la estrategia de lucha para período, proceso favorecido por la decisión de los "renovadores" o reformistas, de abandonar las filas del partido y la lucha por la revolución democrática.


Así, prepararse para asegurar importantes avances en las elecciones legislativas y municipales del 2003 y organizar un poderoso movimiento social, y, junto a otras fuerzas democráticas, obtener la victoria presidencial en las elecciones del 2004, son las tareas estratégicas principales de este período.


Para ello el partido ha comenzado a dar pasos de avance en su proceso de unificación, organizativos, pero sobre todo alrededor de su programa, estrategia y reafirmación de su naturaleza revolucionaria, para actuar en consecuencia con los desafíos y retos históricos planteados, hacer del partido una organización de "luchadores sociales, de trabajar por hacerse llegar "mas pueblo y más revolucionarios "y a "unificarse más"en aras de la lucha por el poder.

UCA, ENCUESTA OCTUBRE 2008

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Todos a marchar con el FMLN

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Thursday, October 9, 2008

Herramientas para comprender la crisis de la Economía



A pesar de las reservas ideológicas y políticas derivadas de los intereses y las posiciones de clases y de los matices críticos conocidos, desde finales del siglo XIX, la intelectualidad liberal europea asumió las tesis de Carlos Marx en los campos de la Economía Política y Sociología. No ocurrió lo mismo con Lenin que por liderar la Revolución Bolchevique, fue estigmatizado y a quien occidente, incluyendo la izquierda socialdemócrata, no reconoce meritos científicos.

La obra teórica de Lenin quien apenas vivió 54 años, la mayor parte de ellos exiliado y hostigado por la reacción y dedicado a tareas organizativas, está constituida por escritos periodísticos y folletos de naturaleza política, casi todos envueltos en polémicas en torno a las tácticas, la estrategia y otros aspectos de las luchas revolucionarias. Después del triunfo bolchevique, su producción intelectual se relacionó con las tareas concretas de la edificación socialista, el enfrentamiento a la contrarrevolución y a las desviaciones del movimiento revolucionario.

En el contexto de esa obra, por su universalidad y calado teórico, sobresalen dos títulos, imprescindibles en la formación cultural y teórica de ciertos perfiles profesionales, ellos son “El Estado” y la Revolución y el “Imperialismo, Fase Superior del Capitalismo” de inestimable valor como referencias históricas y herramientas teóricas para comprender la actual crisis que conmueve el sistema capitalista.

Los economistas de formación marxista, incluso cuando no lo sean por sus preferencias políticas, comprenden mejor el momento presente porque para ellos, las crisis del capitalismo no son accidentes, casualidades ni coyunturas infaustas, sino resultados naturales e inevitables del modo de operar del sistema que, a la anarquía y la desregulación que conoció Marx, ha incorporado el despilfarro de las sociedades de consumo, una arquitectura monetaria y financiera internacional ajenas a la economía real, asentadas en la especulación y en políticas económicas basadas en endeudamientos masivos y déficit gigantescos.

En su obra el Imperialismo Fase Superior del Capitalismo, escrita en 1916, en medio de las tensiones de la Primera Guerra Mundial y en vísperas de la Revolución Bolchevique, Lenin examinó las características esenciales de un nuevo estadio del capitalismo que denominó imperialismo, que no estaban presenten en vida de Marx, que son esenciales para comprender la nueva etapa del sistema y que se basan, no tanto en la producción, como en deformaciones introducidas en los sectores bancarios y financieros.

Entre esos factores Lenin examinó la concentración del capital financiero en los grandes bancos de los principales países capitalistas, la formación de la oligarquía financiera y el carácter parasitario de esta nueva clase de capitalistas de dinero que amasan enormes fortunas, empujan a la guerra, imponen regulaciones comerciales, distanciándose cada vez más del trabajo y de la gestión económica concreta.

Esa oligarquía impone un sistema monetario que trasciende sus fronteras, acentúa y utiliza como mecanismo de dominación no tanto la exportación de mercancías como la de capitales. De aquellos antecedentes, expuestos por Lenin hace 92 años, provienen las atroces deformaciones que han conducido a la crisis actual y que pueden terminar en una tragedia de proporciones universales.

El Estado y la Revolución, escrito al año siguiente, en 1917 en vísperas del triunfo revolucionario, forma parte de los apremios por completar una comprensión funcional de la sociedad, con el fin de contar con una herramienta teórica para abordar la inmensa tarea de edificar el poder revolucionario y crear nuevas instituciones, entre ellas lo que él creía debería ser un nuevo tipo de Estado, el estado soviético y que a la larga, no por su culpa, resultó un empeño fallido.

Una de las ideas centrales de aquella obra es la reflexión acerca de que, como instrumento de la clase dominante, el Estado representa los intereses de la clase dominante en su conjunto y no de ningún segmento de ella y mediante certeros razonamientos prueba que precisamente, para preservar sus intereses, la clase dominante está más interesada en contar con instituciones que aseguren el “normal” funcionamiento de la sociedad y atenúe las contradicciones. El Estado debería ser el instrumento de la burguesía para conjurar la crisis que puede anteceder a la revolución y no quien la genere.

Atesorados como parte de una cultura general integral, los criterios de la sociología y de la economía política marxista, permiten comprender mejor el proceso mediante el cual, el Estado norteamericano se desligó de sus compromisos para con la sociedad en su conjunto y el bien común de los ciudadanos y llegó a caer en manos de un sector, que en lugar de usar sus resortes para conducir al país y dirigir la sociedad, los utiliza en su propio beneficio.

Las deficiencias en la administración de la economía y la conducción de la sociedad mostradas por la elite ultraderechista y neoconservadora encabezada por Bush, no han afectado sólo los intereses de los trabajadores y los pobres de los Estados Unidos, sino los de Estados Unidos y del capitalismo en su conjunto. Desplazar del poder a esas tendencias es ahora de vital importancia no sólo para el pueblo y las elites dominantes en Estados Unidos, sino para la burguesía mundial que ve arder las barbas de su poderoso vecino. Al parecer, no estaba Lenin tan desencaminado como he oído decir.

Wednesday, October 8, 2008

Foro Internacional Che Guevara debatirá integración latinoamericana en Venezuela Por los pueblos del Alba


Centenares de jóvenes latinoamericanos y de otras partes del mundo se reúnen en Venezuela en el primer Foro Internacional Campamento Che Guevara "Por los pueblos del Alba", para debatir la integración latinoamericana.El encuentro, que durará hasta el 17 de octubre, busca promover una conciencia humanista por medio de la cultura, deporte, luchas estudiantiles, políticas de atención ciudadana y la consolidación de actividades progresistas.En el foto participarán delegados de países como Cuba, México, El Salvador, Nicaragua, Brasil, Colombia, Argentina, entre otros.La presidenta del Instituto Nacional de la Juventud (INJ), María Jiménez remarcó que la juventud de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), tiene en sus hombros el éxito del proceso de integración latinoamericano.La dirigenta del INJ enfatizó que la juventud del ALBA está comprometida con el proceso bolivariano que transcurre en Venezuela y armoniza acciones para contrarrestar los problemas del siglo XXI generados por el sistema capitalista en otras latitudes.Son personas de carácter militante, que vienen a cumplir un papel vanguardista ante el proceso de integración latinoamericana, recalcó.Jiménez criticó a aquellos ciudadanos que se dejan arrastrar por los embustes del imperialismo, una sociedad donde proliferan la enajenación, el consumismo, y manipulaciones mediáticas de símbolos y valores.El acto de inauguración se realizó este martes en el Teatro Municipal de Caracas.Posteriormente, los participantes se trasladarán al Instituto Latinoamericano de Agroecología Paulo Freire en el estado Barinas (occidente del país), donde realizarán jornadas de trabajo voluntario y recorridos por las comunidades aledañas.

TeleSUR - Prensa Latina / nh - MCZ